Menéndez: La batalla de los algoritmos define el modelo de sociedad y los vínculos humanos en la era digital

(Prensa EVP – 19 de marzo 2026).– En el marco del curso “Ética, Inteligencia Artificial y la Batalla de los Algoritmos”, el vicepresidente sectorial de Planificación, Ricardo Menéndez, desarrolló una profunda reflexión sobre el impacto estructural de las tecnologías digitales en la sociedad contemporánea, destacando que el debate sobre la inteligencia artificial trasciende lo tecnológico para situarse en el terreno político, ético y civilizatorio.

La disputa por la conciencia en la era digital

En primer lugar, Menéndez enfatizó que el auge de las plataformas digitales no puede analizarse de forma superficial, ya que configura una verdadera disputa por la conciencia de los pueblos. En este sentido, explicó que los algoritmos no solo organizan información, sino que intervienen directamente en la construcción de la subjetividad.

“Se genera una falsa sensación de libertad, mientras el algoritmo va diseñando tu propia jaula”, advirtió, al tiempo que señaló que este fenómeno se vuelve más complejo cuando los propios usuarios terminan defendiendo esos espacios como expresiones de autonomía.

Vigilancia permanente y control invisible

Asimismo, el vicepresidente alertó sobre la consolidación de un modelo de “vigilancia sin fin”, en el que los datos personales son recolectados de manera constante y utilizados con fines económicos, políticos y geopolíticos.

Este ecosistema digital, indicó, representa un salto cualitativo en las formas de control social, al permitir una segmentación precisa de audiencias y comportamientos, lo que incide directamente en la toma de decisiones individuales y colectivas.

Inteligencia artificial y transformación del pensamiento

Por otra parte, Menéndez abordó el impacto de la inteligencia artificial en los procesos cognitivos, señalando que su influencia no se limita a los contenidos, sino que también alcanza la estructura del pensamiento y las formas de razonamiento.

En este contexto, advirtió que el uso acrítico de estas herramientas puede generar dependencia y limitar la capacidad de reflexión autónoma, especialmente en las nuevas generaciones.

La reconfiguración de los vínculos sociales

Uno de los ejes centrales de su intervención fue el análisis de los vínculos humanos en la era digital. Al respecto, afirmó que no se trata de una ruptura, sino de una reconfiguración de las relaciones sociales.

“El entorno digital privilegia vínculos efímeros y circunstanciales, mientras los vínculos estructurales —los que construyen comunidad e identidad— pierden protagonismo”, explicó.

Esta transformación, subrayó, constituye uno de los mayores riesgos para la cohesión social, ya que debilita las bases sobre las cuales se construyen los proyectos colectivos.

Trivialización de la vida social y desafíos éticos

En continuidad con este análisis, Menéndez advirtió sobre un proceso de trivialización de la vida social, donde lo superficial tiende a imponerse sobre lo ético, lo afectivo y lo colectivo.

Este fenómeno —indicó— podría derivar en formas de “analfabetismo afectivo, social y ético”, afectando la capacidad de las personas para establecer compromisos profundos y sostener procesos democráticos sólidos.

Aportes desde la reflexión académica: estudio, redes y pensamiento crítico

En el mismo espacio formativo, el profesor Gregorio Valera Villegas aportó una mirada complementaria centrada en las técnicas de estudio y la relación entre educación y tecnología.

Durante su intervención, destacó que el proceso de formación implica una transformación integral del sujeto, que no puede ser sustituida por herramientas digitales. En ese sentido, reivindicó la importancia de prácticas como escribir, memorizar y construir ideas propias como base del pensamiento crítico.

Asimismo, cuestionó la noción de “inteligencia artificial”, señalando que se trata de sistemas de cálculo avanzados que no sustituyen la capacidad humana de pensar, imaginar y crear.

Redes sociales y construcción ideológica

Valera también advirtió que las redes sociales funcionan como aparatos ideológicos que influyen en la vida cotidiana, orientando comportamientos, consumos y percepciones.

No obstante, coincidió en que el desafío no es eliminar estas tecnologías, sino asumirlas con conciencia crítica, atención y responsabilidad.

El miedo a pensar y la defensa de la autonomía

Otro de los elementos abordados por el académico fue el “miedo a la libertad”, concepto desarrollado por Erich Fromm, el cual se expresa en la tendencia a delegar el pensamiento en dispositivos tecnológicos.

En este sentido, alertó sobre el riesgo de formar sujetos pasivos que renuncian a cuestionar, investigar y crear, debilitando así la autonomía intelectual.

La centralidad del encuentro humano

Finalmente, se resaltó la importancia de preservar los espacios de interacción humana como base de la vida social. Experiencias como el encuentro presencial, el diálogo y la construcción colectiva continúan siendo fundamentales para el desarrollo afectivo, ético y comunitario.

Un llamado a la conciencia crítica

Las intervenciones desarrolladas en este curso coincidieron en un punto esencial: la tecnología no es neutral y su impacto depende del modelo de sociedad que la orienta.

En este contexto, el vicepresidente Ricardo Menéndez reiteró la necesidad de fortalecer el pensamiento crítico, la reflexión colectiva y los vínculos humanos, como pilares para enfrentar los desafíos de la era digital. “Menos pantallas y más pensamiento, menos pantallas y más conversación humana”, concluy